DERMATOLOGÍA CARLOS GONZALEZ

Cirugía dermatológica

La cirugía dermatológica permite abordar de forma integral múltiples lesiones cutáneas, tanto benignas como malignas. Además de la dermatología clínica, esta área permite tratar lesiones tumorales de la piel con un enfoque preciso, seguro y personalizado, buscando siempre el mejor resultado oncológico, funcional y estético posible.

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Tratamiento quirúrgico de la piel con técnicas avanzadas y resultados estéticos óptimos

La cirugía dermatológica es una herramienta clave para el diagnóstico y tratamiento de múltiples lesiones cutáneas. Permite actuar de forma directa sobre la piel, tanto en patologías benignas como en tumores cutáneos, con técnicas precisas, seguras y adaptadas a cada paciente. Gracias a un enfoque personalizado y a una planificación cuidadosa, es posible ofrecer resultados eficaces, con una recuperación rápida y un alto nivel de seguridad.

Cirugía dermatológica de tumores cutáneos malignos

La cirugía es el tratamiento de elección para la mayoría de los tumores cutáneos malignos, como el carcinoma basocelular, el carcinoma escamoso y el melanoma. Consiste en la exéresis completa de la lesión con márgenes de seguridad, generalmente bajo anestesia local y de forma ambulatoria. El objetivo principal es eliminar el tumor con márgenes libres, preservando la función y logrando el mejor resultado estético posible. Una planificación quirúrgica cuidadosa y el control histológico permiten ofrecer un tratamiento eficaz, con elevadas tasas de curación y con la tranquilidad de estar en manos especializadas.

Cirugía dermatológica de lesiones benignas

La exéresis de lesiones benignas, como nevus, lipomas o quistes, puede realizarse por motivos diagnósticos, funcionales o estéticos. Se trata de una cirugía ambulatoria que suele realizarse con anestesia local y permite eliminar la lesión de forma rápida y segura. El objetivo es conseguir un buen resultado estético con la mínima cicatriz posible. La experiencia en técnicas quirúrgicas y de sutura es clave para optimizar el resultado final y favorecer una buena recuperación.

¿Tengo que operarme? ¿Cómo será todo el proceso?

Sabemos que el momento de una cirugía puede generar nervios e incertidumbre. Por eso es importante explicar de forma clara cómo será todo el proceso, desde la valoración inicial hasta la recuperación posterior.

Un abordaje experto y personalizado

La cirugía dermatológica no consiste solo en extirpar una lesión. También implica valorar correctamente el caso, elegir la mejor técnica, cuidar el cierre quirúrgico y acompañar al paciente durante todo el proceso. Un abordaje experto permite tratar la lesión con seguridad, minimizar complicaciones y obtener el mejor resultado posible.

1. Valoración previa en consulta

Durante la visita se valoran las alergias, enfermedades y medicamentos que puedan interferir en la intervención. También se estudia la lesión que debe extirparse y se decide cuál es el procedimiento más adecuado. En ese momento se explica la cirugía, sus posibles riesgos y se programa el día de quirófano.

2. Antes de la intervención

El día de la intervención normalmente puedes tomar tu medicación habitual. De forma ideal, conviene acudir acompañado y, según el procedimiento, evitar conducir. También suele recomendarse comer con normalidad, aunque mejor alimentos poco pesados, hasta unas 4 horas antes de la intervención, y se puede beber agua hasta 2 horas antes del procedimiento.

3. Durante la cirugía

Salvo en circunstancias especiales, la mayoría de intervenciones se realizan con anestesia local. Esto significa que el paciente permanece despierto durante el procedimiento, que habitualmente dura entre 20 y 40 minutos. La anestesia local puede molestar ligeramente en el momento de la inyección, pero permite que el resto de la cirugía se desarrolle sin dolor.

4. Después del procedimiento

Una vez finalizada la intervención y comprobado que todo está correcto, se explica cómo ha ido la cirugía y qué cuidados deben seguirse en casa. Si el paciente lo desea, esta información también puede comentarse a su acompañante.

5. Seguimiento posterior

Finalmente, se programa la visita para la retirada de puntos, si es necesaria, y se realiza el seguimiento posterior correspondiente. Este control es importante para valorar la evolución de la cicatrización y resolver cualquier duda que pueda surgir.